El reflujo gastroesofágico es uno de los padecimientos digestivos más comunes en México. Casi todos hemos sentido esa acidez o ardor después de comer. El problema real comienza cuando el reflujo deja de ser ocasional y se convierte en crónico — y cuando los medicamentos ya no son suficientes.
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
Normalmente, entre el esófago y el estómago existe una válvula llamada esfínter esofágico inferior que se abre para dejar pasar los alimentos y se cierra para evitar que el contenido gástrico regrese. Cuando esta válvula funciona mal o se debilita, el ácido del estómago sube hacia el esófago produciendo el reflujo.
En muchos casos, el reflujo crónico está asociado a una hernia hiatal: una condición en la que parte del estómago sube hacia el tórax a través del diafragma, impidiendo que la válvula funcione correctamente.
¿Cuáles son los síntomas?
- Ardor o acidez en el pecho, especialmente después de comer o al acostarse
- Regurgitación de ácido o alimentos hacia la boca
- Tos crónica seca, especialmente de noche
- Sensación de que algo se atora en la garganta
- Ronquera matutina o voz rasposa
- Mal aliento persistente
- Dolor en el pecho que puede confundirse con problemas cardíacos
¿Por qué los antiácidos no siempre son la solución?
Los antiácidos e inhibidores de bomba de protones como el omeprazol son efectivos para controlar los síntomas, pero no corrigen el problema de fondo. Si la válvula está dañada o existe una hernia hiatal, el medicamento solo "apaga" el ardor mientras el ácido sigue subiendo.
El uso prolongado de estos medicamentos tampoco está exento de riesgos: puede afectar la absorción de calcio, magnesio y vitamina B12, y existe evidencia de asociación con daño renal en uso crónico a largo plazo.
¿Cuándo se recomienda la cirugía?
La cirugía es una opción cuando:
- Los síntomas persisten a pesar del tratamiento médico óptimo
- El paciente no quiere depender de medicamentos de por vida
- Existe una hernia hiatal grande confirmada por estudios
- Hay lesiones en el esófago como esofagitis severa o esófago de Barrett
- Los síntomas afectan significativamente la calidad de vida
¿En qué consiste la cirugía?
El procedimiento se llama funduplicatura laparoscópica — o cirugía de Nissen cuando se hace de forma completa. Consiste en envolver la parte superior del estómago alrededor del esfínter esofágico inferior para reforzarlo y evitar el reflujo.
Se realiza por laparoscopia (mínima invasión) con 4 a 5 pequeñas incisiones. La recuperación es de 7 a 14 días, y los resultados son muy buenos: más del 85% de los pacientes quedan libres de síntomas sin necesidad de medicamentos.
Conclusión
El reflujo crónico no debe normalizarse ni tratarse indefinidamente con pastillas. Si llevas meses o años con síntomas, una valoración con un cirujano general puede darte una solución definitiva y mejorar significativamente tu calidad de vida.
¿Sufres de reflujo crónico?
Agenda una valoración con el Dr. Vargas Zavala para conocer si la cirugía es la opción adecuada para tu caso.