El reflujo gastroesofágico es uno de los padecimientos digestivos más comunes en México. Casi todos hemos sentido esa acidez o ardor después de comer. El problema real comienza cuando el reflujo deja de ser ocasional y se convierte en crónico — y cuando los medicamentos ya no son suficientes.

¿Qué es el reflujo gastroesofágico?

Normalmente, entre el esófago y el estómago existe una válvula llamada esfínter esofágico inferior que se abre para dejar pasar los alimentos y se cierra para evitar que el contenido gástrico regrese. Cuando esta válvula funciona mal o se debilita, el ácido del estómago sube hacia el esófago produciendo el reflujo.

En muchos casos, el reflujo crónico está asociado a una hernia hiatal: una condición en la que parte del estómago sube hacia el tórax a través del diafragma, impidiendo que la válvula funcione correctamente.

¿Cuáles son los síntomas?

¿Cuándo sospechar que es algo más? Si tienes síntomas de reflujo más de 2 veces por semana durante más de 3 meses, o si los antiácidos ya no te dan alivio duradero, es momento de consultar con un especialista.

¿Por qué los antiácidos no siempre son la solución?

Los antiácidos e inhibidores de bomba de protones como el omeprazol son efectivos para controlar los síntomas, pero no corrigen el problema de fondo. Si la válvula está dañada o existe una hernia hiatal, el medicamento solo "apaga" el ardor mientras el ácido sigue subiendo.

El uso prolongado de estos medicamentos tampoco está exento de riesgos: puede afectar la absorción de calcio, magnesio y vitamina B12, y existe evidencia de asociación con daño renal en uso crónico a largo plazo.

¿Cuándo se recomienda la cirugía?

La cirugía es una opción cuando:

¿En qué consiste la cirugía?

El procedimiento se llama funduplicatura laparoscópica — o cirugía de Nissen cuando se hace de forma completa. Consiste en envolver la parte superior del estómago alrededor del esfínter esofágico inferior para reforzarlo y evitar el reflujo.

Se realiza por laparoscopia (mínima invasión) con 4 a 5 pequeñas incisiones. La recuperación es de 7 a 14 días, y los resultados son muy buenos: más del 85% de los pacientes quedan libres de síntomas sin necesidad de medicamentos.

¿Hay riesgos? Como toda cirugía, tiene riesgos, pero en manos de un cirujano experimentado es un procedimiento seguro con muy baja tasa de complicaciones. Los primeros días post-operatorio se recomienda dieta blanda y evitar esfuerzos.

Conclusión

El reflujo crónico no debe normalizarse ni tratarse indefinidamente con pastillas. Si llevas meses o años con síntomas, una valoración con un cirujano general puede darte una solución definitiva y mejorar significativamente tu calidad de vida.